{"id":11,"date":"2026-07-27T15:01:26","date_gmt":"2026-07-27T15:01:26","guid":{"rendered":"https:\/\/trinidad.netherman.app\/?page_id=11"},"modified":"2026-07-28T09:04:43","modified_gmt":"2026-07-28T09:04:43","slug":"sagrados-titulares","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/trinidad.netherman.app\/index.php\/sagrados-titulares\/","title":{"rendered":"Sagrados Titulares"},"content":{"rendered":"<figure><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/hermandaddelatrinidad.es\/wp-content\/uploads\/escudo-hermandad-317x350.png\" alt=\"\" \/><\/figure>\n<figure><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/hermandaddelatrinidad.es\/wp-content\/uploads\/MG_6176-350x250.jpg\" alt=\"\" \/><\/figure>\n<p>Desde un punto de vista estrictamente iconogr\u00e1fico, los misterios procesionales de la Semana Santa de Sevilla comienzan con \u00e9ste del Sagrado Decreto de la Sant\u00edsima Trinidad, pues en \u00e9l se anuncia, mediante una compleja lectura de car\u00e1cter aleg\u00f3rico, la decisi\u00f3n tomada por el Padre Eterno de que el Hijo bajase a la tierra para padecer y morir en la cruz, redimiendo a la humanidad del pecado. Como expresa San Pablo en su Carta a los Colosenses, Cristo vivific\u00f3 el g\u00e9nero humano&nbsp;<em>\u201cborrando el<\/em>&nbsp;<em>acta de los decretos que nos era contraria,<\/em>&nbsp;<em>que era contra nosotros, quit\u00e1ndola de en<\/em>&nbsp;<em>medio y elev\u00e1ndola en la cruz\u201d&nbsp;<\/em>(Col. 2, 14).<\/p>\n<p>Seg\u00fan recientes investigaciones documentales, la aparici\u00f3n de este misterio en el seno de la Cofrad\u00eda de las Cinco Llagas se remonta al siglo XVII. As\u00ed parece acreditarlo adem\u00e1s la escultura de Dios Padre, y m\u00e1s concretamente su cabeza que, aunque muy retocada con posterioridad, delata una factura cercana a la \u00f3rbita de Juan de Mesa.<\/p>\n<p>Fue restaurado en 1907 por \u00c1ngel Rodr\u00edguez Maga\u00f1a, y en 1982 y 1993 por Manuel Hern\u00e1ndez Le\u00f3n. En 1997, Antonio J. Dub\u00e9 de Luque le tall\u00f3 un nuevo cuerpo, propiciando su torsi\u00f3n hacia la derecha, para poder entablar un di\u00e1logo m\u00e1s natural con su Hijo4. Sostiene un cetro en la diestra, al tiempo que la mano contraria se la lleva al pecho (1,34 m.).<\/p>\n<p>De verdaderamente substancial puede calificarse la intervenci\u00f3n restauradora a la que se vio sometida la escultura de Dios Hijo por parte de Emilio Pizarro y Cruz, tras presentar en julio de 1912 un informe en el que pon\u00eda de manifiesto su deplorable estado de conservaci\u00f3n. En consecuencia, dicha imagen, presuntamente dieciochesca, fue despose\u00edda de su encarnadura y sustrato de preparaci\u00f3n hasta dejarla en madera; adem\u00e1s, cambi\u00f3 la disposici\u00f3n de su brazo derecho, le tall\u00f3 las dos manos, resan\u00f3 su cabeza y rostro introduci\u00e9ndole ojos de cristal y volvi\u00f3 a policromarla por completo, todo ello por una suma de 250 pesetas. Su historia material se completa con las restauraciones verificadas por \u00c1ngel Rodr\u00edguez Maga\u00f1a en 1922, Jos\u00e9 Gallego Mu\u00f1oz en 1925, Manuel Hern\u00e1ndez Le\u00f3n en 1982 y Luis \u00c1lvarez Duarte en 2005. En el paso se muestra en actitud sedente, sujetando una cruz arb\u00f3rea sobre el hombro izquierdo y bendiciendo con la mano derecha (1,45 m.).<\/p>\n<p>La Paloma que simboliza a Dios Esp\u00edritu Santo fue tallada por Juan Mayorga en 1995. Se representa con las alas desplegadas en actitud de acoger bajo su gracia a toda la humanidad. Los tres haces de rayos que de Ella parten, uno por cada persona de la Divinidad, representan la unidad de Dios y la Trinidad de Personas.<\/p>\n<figure><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/hermandaddelatrinidad.es\/wp-content\/uploads\/Altar-Quinario-2022-02-233x350.jpg\" alt=\"\" \/><\/figure>\n<p>La devoci\u00f3n a las Cinco Llagas de Nuestro Redentor Jesucristo, materializada en la imagen escult\u00f3rica de un Crucificado, se encuentra presente en esta Cofrad\u00eda desde sus or\u00edgenes. De hecho, en el cap\u00edtulo 47 de la Regla de 1555, la \u00fanica efigie que figura en el cortejo, cerr\u00e1ndolo, es la de un&nbsp;<em>\u201ccrucifijo grande, que lo lleve<\/em>&nbsp;<em>un cofrade de los m\u00e1s altos\u201d.<\/em><\/p>\n<p>El sal\u00f3n de actos de la Casa Hermandad de la Trinidad se encuentra presidido por el m\u00e1s antiguo de los Crucificados conservados de esta corporaci\u00f3n penitencial. Se trata de una escultura policromada en tama\u00f1o natural (mide 1,75 m.), de compleja historia material reflejada en la multiplicidad de sus materiales constitutivos: madera, pasta y telas encoladas. El n\u00facleo m\u00e1s vetusto de la talla corresponde a su cabeza, de proporci\u00f3n inferior al resto de su anatom\u00eda, y que puede fecharse en la primera mitad del siglo XVII. Una substancial remodelaci\u00f3n sufri\u00f3 la fisonom\u00eda de esta efigie en 1746, al a\u00f1ad\u00edrsele&nbsp;<em>\u201cmedio<\/em>&nbsp;<em>cuerpo nuebo\u201d<\/em>, lo que conllev\u00f3 que hubiera de repolicromarse por completo.<\/p>\n<p>Sabemos que, por entonces, el Cristo a\u00fan luc\u00eda una cabellera de pelo natural, como lo indica la adquisici\u00f3n de una peluca en 1749. El escultor Juan de Astorga, quien pocos a\u00f1os antes hab\u00eda ejecutado, a plena satisfacci\u00f3n de la Hermandad, la imagen de Nuestra Se\u00f1ora de la Esperanza, compareci\u00f3 ante el cabildo general celebrado el 14 de marzo de 1824, a fin de que&nbsp;<em>\u201creconociese<\/em>&nbsp;<em>el estado del Crucifixo; y para que<\/em>&nbsp;<em>dijese si ten\u00eda composici\u00f3n, pues estaba<\/em>&nbsp;<em>bastante maltratado por su antig\u00fcedad, y<\/em>&nbsp;<em>no era cosa de exponerse a que en los<\/em>&nbsp;<em>movimientos que son indispensables y<\/em>&nbsp;<em>maniobras en el paso, entradas y salidas<\/em>&nbsp;<em>de la Yglesia, aconteciese alg\u00fan accidente<\/em>&nbsp;<em>que causase perjuicios a los encargados y<\/em>&nbsp;<em>a la Hermandad\u201d<\/em>. El artista no dud\u00f3 en afirmar que aunque el Cristo&nbsp;<em>\u201cten\u00eda composici\u00f3n,<\/em>&nbsp;<em>era mucho mejor escoger otra<\/em>&nbsp;<em>efigie respecto a que la estructura no estaba<\/em>&nbsp;<em>buena y otras razones que como inteligente<\/em>&nbsp;<em>aleg\u00f3\u201d<\/em>; pero los cofrades se opusieron a tales argumentos, acordando que la efigie deb\u00eda componerse y repolicromarse \u2013 como aconsejaba el propio Astorga-,&nbsp;<em>\u201cpero<\/em>&nbsp;<em>que por ning\u00fan motivo se haga cambio<\/em>&nbsp;<em>con otro alguno, aunque sea de mejor<\/em>&nbsp;<em>estructura\u201d.<br \/><\/em><\/p>\n<p>La aludida restauraci\u00f3n, cuyo comienzo se demor\u00f3 por falta de fondos, se encomend\u00f3 al escultor Cesario Ramos, quien cobr\u00f3 por su tarea un importe de 600 reales. De la trascendencia de dicha intervenci\u00f3n da cuenta el hecho de que la imagen volviera a bendecirse el 30 de marzo de 1825. M\u00e1s adelante, en v\u00edsperas de la Semana Santa de 1884, el escultor Manuel Guti\u00e9rrez Reyes procedi\u00f3 a la&nbsp;<em>\u201crestauraci\u00f3n y mejoramiento\u201d&nbsp;<\/em>de este Crucificado de las Cinco Llagas, percibiendo el 7 de abril la suma de 900 reales, a cuenta de mayor cantidad. Es probable que, tal como indican las fuentes hemerogr\u00e1ficas, resanara tambi\u00e9n otras im\u00e1genes de las que procesionaban con la Cofrad\u00eda.<\/p>\n<p>Una de las primeras providencias que se tomaron tras la reorganizaci\u00f3n de la Hermandad en abril de 1907 fue la restauraci\u00f3n de sus im\u00e1genes por \u00c1ngel Rodr\u00edguez Maga\u00f1a, incluyendo naturalmente la del Cristo, que dicho autor \u2013nombrado Hermano honorario de la corporaci\u00f3n- volvi\u00f3 a componer en 1918. La \u00faltima actuaci\u00f3n, en este sentido, se debi\u00f3 al escultor Carlos Bravo Nogales en 1950, quien lo restaur\u00f3 y volvi\u00f3 a policromar, dot\u00e1ndolo de la encarnadura que conserva hasta hoy.<\/p>\n<p>La endeble calidad art\u00edstica de esta imagen y su preocupante estado de conservaci\u00f3n justificaron que la Hermandad se planteara reemplazarla, como se puso de manifiesto en el cabildo general extraordinario convocado el 19 de febrero de 1978.<\/p>\n<p>En un posterior cabildo extraordinario de oficiales, llevado a cabo el 23 de febrero de 1979, se presentaron sendos bocetos modelados por Luis \u00c1lvarez Duarte y Luis Ortega Bru, que a la postre fueron rechazados por una comisi\u00f3n art\u00edstica nombrada por el Consejo de Cofrad\u00edas. Finalmente, en el cabildo general celebrado el 18 de noviembre de 1979 se escogi\u00f3 uno de los dos modelos presentados por el escultor Manuel Hern\u00e1ndez Le\u00f3n. Cuatro d\u00edas m\u00e1s tarde se firm\u00f3 el pertinente contrato, donde se establec\u00eda que el encargo deb\u00eda finalizarse antes de la Semana Santa de 1981, como as\u00ed sucedi\u00f3, pues la nueva efigie, en madera de cedro policromada, fue bendecida por el Cardenal Jos\u00e9 Mar\u00eda Bueno Monreal el 4 de marzo. Pero lo cierto es que sus grandes proporciones (1,80 m.) no armonizaban con las del resto de las figuras del misterio, por lo que al a\u00f1o siguiente el mismo autor lo sustituy\u00f3 por otro Crucificado, de factura pr\u00e1cticamente id\u00e9ntica, pero realizado a una escala inferior (1,65 m.), que se bendijo el 26 de febrero de 1982. Presentaba unas singularidades iconogr\u00e1ficas dignas de recordarse, como el hecho de presentar taladradas las mu\u00f1ecas, montar el pie izquierdo sobre el derecho, o la manera de reclinar la cabeza hacia la izquierda.<\/p>\n<p>Pasadas dos d\u00e9cadas, y no termin\u00e1ndose de consolidar la devoci\u00f3n hacia la imagen de Hern\u00e1ndez Le\u00f3n, la Hermandad, en cabildo general extraordinario celebrado el 2 de diciembre de 2001, decidi\u00f3 encomendar la realizaci\u00f3n de un nuevo Crucificado al renombrado escultor Luis \u00c1lvarez Duarte, quien lo concluy\u00f3 el 17 de febrero de 2002. Empleando la t\u00e9cnica de la talla directa, est\u00e1 \u00edntegramente ejecutado en madera de cedro real (mide 1,77 m.), utilizando la caoba de Brasil para la cruz arb\u00f3rea, cuyo&nbsp;<em>titulus&nbsp;<\/em>est\u00e1 redactado en griego, arameo y lat\u00edn. La policrom\u00eda del Se\u00f1or se ajusta a unas tonalidades suaves, elaborada a base de veladuras de \u00f3leos y p\u00e1tinas naturales. Su excelente tratamiento anat\u00f3mico y la acertada composici\u00f3n del pa\u00f1o de pureza corroboran la madurez art\u00edstica alcanzada por su autor. La cabeza carece de corona de espinas, acentuando la placidez y serenidad espiritual que logra transmitir su rostro, de hermosos y juveniles rasgos. El Cristo de las Cinco Llagas se bendijo el 28 de febrero del citado a\u00f1o por el Director Espiritual de la Cofrad\u00eda, Rvdo. Sr. D. Antonio Jes\u00fas Rodr\u00edguez de Rojas, S.D.B., actuando como madrinas de la ceremonia las comunidades del Instituto de Hermanas Trinitarias y del Beaterio de la Sant\u00edsima Trinidad de Sevilla.<\/p>\n<figure><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/hermandaddelatrinidad.es\/wp-content\/uploads\/MG_3288-Editar-2-233x350.jpg\" alt=\"\" \/><\/figure>\n<p>La imagen barroca de la Dolorosa que figur\u00f3 durante los siglos XVII y XVIII al pie del Crucificado, \u00fanicamente hemos podido recabar el dato de que se policrom\u00f3 de nuevo en 1746. En 1820 fue sustituida por la imagen que esculpiera Juan de Astorga, la actual Virgen de la Esperanza. Como es ostensible, dicha efigie no alzaba su mirada hacia el Cristo, sino que la entornaba, ensimismada en su propio dolor. Cuando Nuestra Se\u00f1ora de la Esperanza fue entronizada en su paso de palio en 1924, en el paso de misterio la supli\u00f3 una nueva Dolorosa tallada por \u00c1ngel Rodr\u00edguez Maga\u00f1a, recibiendo el nuevo t\u00edtulo de Mar\u00eda Sant\u00edsima de la Concepci\u00f3n.<\/p>\n<p>La que hoy es cotitular de la Cofrad\u00eda fue donada el 28 de junio de 1959 por el Prioste 1\u00ba Jos\u00e9 Ferrer Vera, habiendo sido tallada tres a\u00f1os antes, en 1956, por Antonio Bid\u00f3n Villar (1893-1962). Es una imagen de candelero para vestir de tama\u00f1o natural (1,71 m.). De sus ojos, elevados para contemplar a su Hijo pendiente de la cruz, se derraman cuatro l\u00e1grimas, dos por cada mejilla. Sus cabellos est\u00e1n tallados y peinados con raya al centro, al tiempo que su boca, entreabierta en gesto atribulado, permite la visi\u00f3n de los dientes y la lengua.<\/p>\n<p>En 1971 fue restaurada por Carlos Bravo Nogales (1915-1985), quien tambi\u00e9n intervino sobre las figuras secundarias del paso de Calvario. Un nuevo candelero le fue incorporado en 1984 por Manuel Hern\u00e1ndez Le\u00f3n. La \u00faltima intervenci\u00f3n sobre la imagen ha sido la restauraci\u00f3n de la misma realizada en 2013 por los t\u00e9cnicos del Instituto Andaluz de Patrimonio Hist\u00f3rico, consistiendo la misma en la limpieza de la policrom\u00eda y consolidaci\u00f3n de la fijaci\u00f3n de las estructuras de madera principalmente.<\/p>\n<figure><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/hermandaddelatrinidad.es\/wp-content\/uploads\/IMG-20230705-WA0006-233x350.jpg\" alt=\"\" \/><\/figure>\n<p>Hasta que no se desvel\u00f3 su verdadera paternidad, la imagen de Nuestra Se\u00f1ora de la Esperanza lleg\u00f3 a estar atribuida al escultor dieciochesco Pedro Duque Cornejo, probablemente por los rasgos juveniles que exhibe su agraciado rostro. No deja de causar extra\u00f1eza el hecho de que F\u00e9lix Gonz\u00e1lez de Le\u00f3n, siendo contempor\u00e1neo de Juan de Astorga (1777-1849), a quien se\u00f1al\u00f3 acertadamente como autor de otras Dolorosas de la Semana Santa de Sevilla -las del Subterr\u00e1neo y Buen Fin-, no incluyera \u00e9sta de la Esperanza en su producci\u00f3n, trat\u00e1ndose adem\u00e1s de una de sus creaciones m\u00e1s afortunadas.<\/p>\n<p>Debi\u00f3 tratarse de un inoportuno descuido, pues lo cierto es que Juan de Astorga la esculpi\u00f3, como lo acredita la existencia de un recibo conservado en el archivo de la Hermandad de la Trinidad, cuyo tenor literal es el siguiente:&nbsp;<em>\u201cReciv\u00ed del P<\/em><em>e&nbsp;<\/em><em>F. Josef<\/em>&nbsp;<em>Cavello quatrocientos rr<\/em><em>s&nbsp;<\/em><em>v<\/em><em>on&nbsp;<\/em><em>para dar<\/em>&nbsp;<em>principio a la Escultura de una S<\/em><em>a&nbsp;<\/em><em>de los<\/em>&nbsp;<em>dolores, para la Cofrad\u00eda del Sagrado decreto situada en el Conv<\/em><em>to&nbsp;<\/em><em>de la SSma. Trinidad Calzada, la q<\/em><em>e&nbsp;<\/em><em>ha quedado ajustada en novecientos r<\/em><em>s&nbsp;<\/em><em>v<\/em><em>n&nbsp;<\/em><em>concluida del todo y pintada. Sevilla y Junio 19 de 1819. Juan de Astorga&nbsp;<\/em>(r\u00fabrica). [Al margen izquierdo]&nbsp;<em>Son 400 r<\/em><em>s&nbsp;<\/em><em>v<\/em><em>n&nbsp;<\/em>[En el \u00e1ngulo inferior izquierdo]&nbsp;<em>Reciv\u00ed el total de la cantidad. Sevilla y Febrero 9 de 1820. Juan de Astorga&nbsp;<\/em>(r\u00fabrica)<em>\u201d<\/em>.<\/p>\n<p>De la lectura del mismo puede extraerse una substancial informaci\u00f3n a prop\u00f3sito de las condiciones en que se comision\u00f3 la imagen de la Virgen de la Esperanza. En primer lugar, queda bien claro que la destinataria del encargo fue la Cofrad\u00eda del Sagrado Decreto de la Sant\u00edsima Trinidad. Podr\u00eda dudarse sobre si Fray Jos\u00e9 Cabello \u2013 hermano, capell\u00e1n de la Hermandad y Padre Vicario del convento hispalense de la Trinidad Calzada- actu\u00f3 como simple intermediario ante el escultor, pag\u00e1ndole con fondos de la Hermandad, o si \u00e9l mismo fue el patrocinador de la obra; nosotros nos inclinamos m\u00e1s bien por esta \u00faltima hip\u00f3tesis, pues en el correspondiente Libro de Claver\u00eda no queda rastro alguno de desembolso al artista. S\u00ed consta en la carta de pago transcrita l\u00edneas atr\u00e1s que el 19 de junio de 1819 Fray Jos\u00e9 Cabello hizo una primera entrega de 400 reales de vell\u00f3n a Juan de Astorga para que diera comienzo a la efigie&nbsp;<em>\u201cde una Sa de los dolores\u201d<\/em>, cuyo coste total, incluyendo su policrom\u00eda, se hab\u00eda pactado en 900 reales. El finiquito de dicha cantidad lo cobr\u00f3 el 9 de febrero de 1820. Por consiguiente, entre ambas fechas debe situarse la ejecuci\u00f3n material de la referida escultura mariana que, una vez m\u00e1s, debe recordarse que figur\u00f3 en el paso del Cristo de las Cinco Llagas hasta 1924, cuando se entroniz\u00f3 por primera vez bajo palio.<\/p>\n<p>La historiograf\u00eda art\u00edstica sevillana ha sido un\u00e1nime en subrayar el peso espec\u00edfico de esta Dolorosa en el contexto de la obra de Juan de Astorga. En su conocida monograf\u00eda sobre este escultor, Ruiz Alca\u00f1iz pone de relieve el influjo rom\u00e1ntico que late en la configuraci\u00f3n del semblante de la Virgen de la Esperanza, tan enso\u00f1ador y delicado53. Por nuestra parte, entendemos que es su Dolorosa m\u00e1s carism\u00e1tica, habiendo ejercido, en lo que a esta iconograf\u00eda se refiere, un poderoso influjo sobre algunos imagineros contempor\u00e1neos hasta llegar a convertirse en un modelo repetidamente evocado o incluso imitado.<\/p>\n<p>Atendiendo a una descripci\u00f3n morfol\u00f3gica de esta imagen de candelero para vestir (1,58 m.), recordaremos que su cabeza se inclina con gr\u00e1cil levedad hacia su derecha, entornando la mirada. Cinco l\u00e1grimas patentizan su tristeza, de las cuales dos se derraman por la mejilla derecha y tres por la izquierda. Un sollozo se escapa por sus labios entreabiertos, proyect\u00e1ndose la lengua hacia el exterior, cuya talla se hace visible entre ambas hileras de dientes. En el centro de la barbilla exhibe un hoyuelo.<\/p>\n<p>El resultado es el de un rostro de exquisita belleza, una mezcla perfecta, como se ha dicho, de juventud, encanto y dulzura, que nos embelesa y cautiva, y nos hace part\u00edcipes de su llanto suave y consolador.<\/p>\n<p>La imagen de Nuestra Se\u00f1ora de la Esperanza ha sido objeto de varias restauraciones, ninguna de las cuales, por fortuna, ha provocado la alteraci\u00f3n de su fisonom\u00eda original. Una de las primeras intervenciones de las que se tiene noticia es la de \u00c1ngel Rodr\u00edguez Maga\u00f1a en 1907, a la que sigui\u00f3 otra de Sebasti\u00e1n Santos Rojas en 1967. Por su parte, Luis \u00c1lvarez Duarte le incorpor\u00f3 un nuevo candelero en el a\u00f1o 2000. Finalmente, en 2012 la imagen fue restaurada por los t\u00e9cnicos del Instituto Andaluz de Patrimonio Hist\u00f3rico, labor de conservaci\u00f3n esta \u00faltima que consisti\u00f3 fundamentalmente en la consolidaci\u00f3n de la fijaci\u00f3n de la mascarilla y en la limpieza de la policrom\u00eda.<\/p>\n<figure><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/hermandaddelatrinidad.es\/wp-content\/uploads\/Sin-titulo.jpeg\" alt=\"\" \/><\/figure>\n<p>La simbiosis Hermandad-Salesianos de la Trinidad ha sido tal que el 10 de febrero de 1986 aqu\u00e9lla recib\u00eda respuesta afirmativa del Rector Mayor a la petici\u00f3n de incluir, entre los Titulares de la Hermandad a San Juan Bosco.<\/p>\n<p>Se solicit\u00f3 en Cabildo la apertura del expediente para ser autorizada por la Comunidad Salesiana la incorporaci\u00f3n del t\u00edtulo de San Juan Bosco, dando para ello las siguientes razones:<\/p>\n<ol>\n<li>Centenar de a\u00f1os de convivencia que han dejado ra\u00edces religiosas en la Hermandad.<\/li>\n<li>Alto Porcentaje de antiguos y actuales hermanos que han sido alumnos.<\/li>\n<li>Indulgencias, indultos, facultades y gracias espirituales que nos fueron concedidas por la Comunidad Salesiana en Tur\u00edn el 10 de noviembre de 1956 y en gratitud a ello.<\/li>\n<\/ol>\n<p>As\u00ed este mismo a\u00f1o y con fecha del 6 de abril se le comunic\u00f3 al Rector Mayor de los Salesianos la figura de San Juan Bosco como cotitular. En el a\u00f1o 1987 los Salesianos ofrecieron la reliquia de San Juan Bosco para la veneraci\u00f3n de fieles y hermanos en la Capilla.<\/p>\n<p>El 10 de febrero de 1986, el Rector Mayor de la congregaci\u00f3n salesiana accedi\u00f3 a la petici\u00f3n de la hermandad de incluir entre sus Titulares a San Juan Bosco.<\/p>\n<p>Desde 2008, en la estaci\u00f3n de penitencia de cada S\u00e1bado Santo procesiona una insignia de San Juan Bosco consistente en un relicario en plata, labrado por Orfebrer\u00eda Andaluza, en el que se muestra una reliquia del santo fundador de los salesianos, donada a la hermandad por dicha congregaci\u00f3n religiosa.<\/p>\n<p>En 2010 la Casa Salesiana de la Trinidad regal\u00f3 a la hermandad una imagen de San Juan Bosco en madera policromada, de tama\u00f1o acad\u00e9mico, realizada por el imaginero Jes\u00fas Cepeda, que desde entonces preside una hornacina lateral de la capilla de la hermandad.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde un 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